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Hemorroides

Las hemorroides, también llamadas almorranas, las venas están situadas en el año que se han hinchado o dilatado. Suelen aparecer en un período de estreñimiento o diarrea, a causa del sobreesfuerzo, o durante el embarazo. Las hemorroides son muy frecuentes, pero no pueden ser muy molestas.

Los síntomas más comunes son el sangrado rectal, el dolor y el dolor. En algunos casos es posible que las hemorroides se puedan ver o sentir en el exterior del año. En otros, los síntomas están presentes, pero las hemorroides están ocultas a la vista, dentro del anverso. Si tienes alguno de estos síntomas, te recomendamos que consultes con nuestros médicos especialistas para que te ayudemos a tratar las hemorroides. Hay otras enfermedades que presentan síntomas comunes, como el cáncer de colon , que siempre debe ser el médico, el diagnóstico, el tratamiento de las hemorroides.

Existen varios tratamientos para las hemorroides. Dependiendo de la gravedad de cada caso y de su fase de desarrollo, se trata de un tratamiento médico con cremas que ayudan a disminuir la hinchazón y el dolor, o un tratamiento instrumental. Entre estos últimos están la coagulación infrarroja, que es un tratamiento con calorías para las hemorroides, y las bandas elásticas para la ligadura de hemorroides, que son uno de los métodos más efectivos para combatirlas. En los casos hay más tumbas, puede ser necesario realizar una intervención quirúrgica, pero esto solo sucede en torno al 10% de los casos.

Para prevenir las hemorroides es recomendable llevar a cabo una dieta rica en fibra y líquidos, evitar pasar demasiadas horas y hacer ejercicio físico de forma frecuente.

 

Fisuras anales

Las fisura es una herida profunda en la zona anal. Pueden ser causadas por el estreñimiento o la diarrea, debido a un traumatismo, por alguna enfermedad que se ha debilitado la mucosa que recubre el intestino, como la colitis ulcerosa o la enfermedad de Crohn. La fisura provoca una contracción continua que impide su correcta cicatrización.

Las consecuencias provocan sangrado y dolor anal intenso que aumenta con la defecación. Son unos síntomas muy parecidos a los de las hemorroides.

El tratamiento de la fisura anal depende de su gravedad y también de los motivos que han pasado. Al igual que con las hemorroides y otras patologías análogas, a menudo se aplican tratamientos con pomadas y medicamentos que afectan el dolor y la inflamación. Si es el problema no se soluciona, entonces es necesario recurrir a la cirugía y operar la fisura anal. La intervención más común en este caso es la esfinterotomía, que consiste en realizar una incisión en el esfínter para que se relaje y permita la cicatrización de la fisura. Es una técnica segura y que usualmente es una mejor solución al problema de la mayoría de los casos.